Boda en el Palacete de Cázulas

 

Hay bodas que se viven… y hay bodas que se sienten.

Y la de Javi y Mary fue justo de esas.

Una boda íntima, muy elegante, llena de emoción y de pequeños detalles que hablaban mucho de ellos. De su historia, de su manera de entender la vida y de lo importante que era ese fin de semana para todos. Porque no fue solo un día, fue un encuentro.

Javi, almeriense.

Mary, americana.

Y ambos viviendo en Holanda.

Así que imaginaros lo que significaba este viaje: familias y amigos volando desde distintos puntos del mundo hasta Granada para reunirse y celebrar algo tan bonito como su historia. Durante todo el fin de semana se respiraba esa sensación de “esto es único”, de que todos sabían que estaban formando parte de algo muy especial.

El escenario no podía ser más perfecto.

El Palacete de Cázulas, en Otívar, con su aire señorial, sus jardines infinitos y esa luz tan mágica que cae por la tarde entre las montañas, creó el ambiente ideal para una boda elegante y editorial en Granada, pero sin perder la naturalidad.

Todo estaba cuidado al detalle: el vestido de Mary, elegante y atemporal; el look impecable de Javi; la decoración sutil; la atmósfera íntima. Nada era exagerado. Todo tenía sentido. Y precisamente por eso, la emoción se sentía muchísimo más.

Hubo miradas que lo decían todo sin palabras, abrazos largos de esos que no se olvidan y muchos momentos espontáneos que son los que realmente cuentan la historia de una boda. Fue una celebración muy auténtica. Sin artificios. Solo verdad.

Y eso, para mí como fotógrafo de bodas en Granada, es lo más bonito que existe. Porque ahí es donde sucede la magia. Y donde nacen las fotografías que, con el paso del tiempo, se convierten en recuerdos para toda la vida.

Si hay algo que tengo claro después de tantos años fotografiando bodas, es que cada historia es completamente distinta. Por eso siempre intento ir un poquito más allá de hacer fotos bonitas: me gusta conocer a cada pareja, entender cómo sois, qué os emociona, qué detalles son importantes para vosotros… y sobre todo qué queréis sentir dentro de muchos años cuando volváis a ver vuestras fotografías.

Porque al final, de eso se trata.

De guardar momentos que con el tiempo se vuelven todavía más valiosos.