Boda en el Palacete de Cázulas
Javi y Mary reunieron a sus familias para celebrar su boda en Granada y algo muy sencillo: estar juntos.
Él, de Almería. Ella, americana. Ambos viviendo en Holanda.
Otívar, en plena naturaleza y muy cerca de la costa tropical, fue el lugar elegido para ese encuentro. Un fin de semana completo en el Palacete de Cázulas, donde todo estaba pensado para disfrutarse sin prisas.
Una boda cercana, con mucho estilo, donde no hacía falta nada más.
Los preparativos marcaron la estética desde el principio. Javi y Mary rodeados de amigos y familia, el calor de junio, abanicos, pequeños gestos… todo muy natural. La luz del mediodía entrando por las ventanas y reflejándose en las paredes blancas creaba un ambiente muy bonito desde el primer momento.
Mary eligió dos vestidos de V. Chapman Studio, uno para la ceremonia y otro para la cena, mientras que Javi llevó un traje de SuitSupply, muy en sintonía con el estilo de la boda.
La ceremonia tuvo lugar en una pequeña capilla del palacete, uno de esos espacios donde todo se siente más íntimo. Mary entró sola. Sin necesidad de más. Un momento sencillo, pero de los que se te quedan.
Durante la sesión de retratos, la pareja se entregó completamente. Confiando, disfrutando, abiertos a todo. Con esa luz suave del atardecer que hacía que todo fluyera de forma muy natural.
La propuesta gastronómica de Somos Catering Gula seguía esa misma línea: producto local, cocina mediterránea y un ambiente relajado que encajaba perfectamente con la boda.
Y luego, la cena. Una mesa larga, velas encendidas y ese momento en el que el día comienza a caer poco a poco. Todo el mundo sentado, hablando, compartiendo.
Como detalle, los novios dejaron unos pañuelos rojos personalizados para sus invitados, que fueron apareciendo durante la cena de forma natural: algunos al cuello, otros en la cabeza.
Sin grandes montajes. Sin excesos. Solo lo importante.
Ya entrada la noche, la fiesta cambió el ritmo. En la barra libre, los novios prepararon espresso martinis, que acabaron siendo uno de los momentos más disfrutados. El flash empezó a entrar en juego, aportando ese punto más dinámico, más espontáneo.
Fue una boda pensada desde la sencillez, pero con intención. Y ahí, muchas veces, es donde está la diferencia.
Palacete de Cázulas — Ceremonia y celebración
Somos Catering Gula — Catering
V. Chapman Studio — Vestido novia
SuitSupply — Traje novio
Days Jewelers — Alianzas y joyas