Boda en Sierra Nevada
Marina y Sergio decidieron cerrar su boda en Granada de una forma muy suya. Sin invitados, sin ruido. Solo ellos dos y la sierra como escenario.
Esta segunda parte fue una postboda en Sierra Nevada muy íntima, en pleno verano, rodeados de montaña, viento y silencio. La sierra siempre ha sido parte de su vida, su lugar para desconectar y perderse, así que tenía todo el sentido del mundo terminar su boda justo allí.
Subimos hasta la ermita de la Virgen de las Nieves, pero antes fuimos recorriendo algunos de sus rincones favoritos. Sin prisas, dejándonos llevar por el entorno. Pinares, prados de altura, flores silvestres… y ese viento constante que acompañó toda la sesión. Todo fluía de forma muy natural, simplemente caminando y disfrutando del momento.
Marina llevaba un vestido de Rosa Clará que funcionaba perfectamente con el movimiento del viento, acompañado de unos zapatos de Raquel Zapatos en tonos azules que contrastaban con el paisaje. El ramo, diseñado por Nerine Arte Floral, encajaba con el entorno sin robar protagonismo, y el look se completaba con un tocado de Coco Tocados. Todo estaba en equilibrio con la naturaleza, sin excesos.
El maquillaje fue de Ana B. Civantos y la peluquería de Duo Peluqueros, mientras que Sergio optó por un traje de Portago Moda con estilismo de Peluquería Rodríguez.
A medida que avanzábamos, fueron saliendo momentos muy espontáneos. De hecho, de camino a la ermita nos cruzamos con una vaca paseando por la sierra. De esas cosas que no puedes planear, pero que terminan formando parte de lo que hace especial una boda en Sierra Nevada.
Al llegar a la ermita, no había nadie más. Solo ellos dos y un amigo muy cercano, que se encargó de oficiar la ceremonia. Sin estructura, sin artificios. Solo el viento, las montañas y ese atardecer que empezó a caer justo en el momento en el que se daban el “sí, quiero”.
Durante el intercambio de alianzas de Loalba Joyeros, la luz fue cambiando poco a poco hasta quedarse en ese tono suave y anaranjado del final del día, creando una atmósfera mágica, muy en línea con todo lo que estaban viviendo.
Fue una ceremonia sencilla, muy íntima y totalmente ellos. Sin necesidad de nada más.
Al final, de eso iba todo. De hacerlo a su manera, sin seguir ningún guion, sin pensar en nada más que en estar presentes.
Rosa Clará — Vestido de novia
Raquel Zapatos — Zapatos novia
Portago Moda — Traje del novio
Ana B. Civantos — Maquillaje
Dúo Peluqueros — Peluquería de la novia
Nerine Arte Floral — Ramo
Coco Tocados — Tocado
Loalba Joyeros — Alianzas y joyas
Peluquería Rodríguez — Peluquería del novio
Cornet Films — Vídeografo